Como dice el encabezado llegado el carnaval, todo se transforma y a todos n
os
pone del reves, o no, como podría pronunciar un gallego, y que cada cual tome partido por cualquier opción.
Llegadas estas fiestas, donde todo está permitido, la mueca y la burla son protagonistas de nuestros actos y nos dan rienda suelta para modificar nuestros comportamientos y nuestra vestimenta. Estoy convencido que las apariencias con que nos
puedes ver en las imagenes que acompañamos serían impensables en circunstancias normales de nuestra devenir cotidiano, y no quiero ni siquiera pensar como podría ser recibida esta simpar “mujer barbuda” si intentara entablar conversación con un responsable de RRLL de RRHH, o cualquiera de esas largas siglas inteligibles.
Si el año pasado os trasladaba mi alegría por haber alcanzado la victoria en el concurso de disfraces, este año la alegria se queda en segundo lugar, que es el puesto que hemos alcanzado, no sin alguna que otro disgusto y disputa, pero en definitiva contentos con nuestro trabajo.