Una vez adentrados en el siglo XXI es conveniente aún recordar como el nacimiento de los interlocutores sociales en los albores del s. XIX han sido la base para nuestro actual contexto económico, pese a que algunas tendencias políticas ultraliberales, intenten mantener la prevalencia del “laissez faire”, como principio único que rija los mercados.
Además algunas organizaciones “sindicales”, olvidan con frecuencia que pese al sometimiento de todos ante la ley, está permitida la legitima oposición a aquellas normas que perjudiquen manifiestamente a los trabajadores, para conseguir la mejora de las mismas.
En los albores de la sociedd actual………..
La Revolución Industrial permitió gracias a un conjunto de invenciones e innovaciones conexionadas lograr una enorme aceleración de la producción de bienes y asegurar un crecimiento económico auto sostenido, independiente de la agricultura, se afianzó y convirtió en irreversible entre 1750 y 1850.
La filosofía social dominante era del más crudo liberalismo, que suponía una completa aceptación del principio de Laissez Faire. Para Adam Smith, no habría que producir ninguna interferencia en el desarrollo espontaneo del sistema económico, pues ello acrecentaba la productividad.
Aunque el crecimiento de la sociedad industrial ha dado lugar a grandes riquezas y naciones prosperas, su precio fue muy elevado en lo que respecta al sufrimiento humano. El desarrollo de la industria, en especial el de las fábricas textiles y minas, implicaba jornadas laborales de muchas horas en condiciones durísimas. La explotación de los niños se suele considerar uno de los grandes males de la industrialización. El principio de laissez faire tuvo gran impacto, pero al final se consiguió el establecimiento de una legislación que regulara el trabajo de los obreros jóvenes y de las mujeres.
Las compañías no eran por lo general negocios individuales, sino más bien consorcios. Los socios de una compañía se encontraban en contacto frecuente, y hasta diario con los componentes de otras sociedades. Adam Smith hizo notar que las gentes de un mismo oficio rara vez se reúnen, pero cuando lo hacen su conversación termina bajo la forma de una conspiración contra el público, o bien en estratagemas para aumentar los precios. Y, bajo esta inocente apariencia es probable que se hayan escondido asociaciones comerciales, cuyos fines tendían a evitar la competencia y a reglamentar la producción, los precios, salarios y credito en una rama cualquiera de la industria.
Estas combinaciones alcanzaron su mayor auge en las industrias mineras y metalúrgicas. Ni una sola de las ramas de la industria semidoméstica con base en las fabricaciones metalúrgicas, dejaba de estar tocada de esta tendencia hacia la asociación.
En todos los países industrializados los trabajadores buscaron una manera de organizarse para defender su oficio. Los sindicatos, a menudo también tenían la función de ayudar a sus afiliados cuando pasaban momentos de penuria o en caso de accidente. La mayoría de los gobiernos veían una amenaza en la asociación incontrolada de los trabajadores, sobre todo con el surgimiento del socialismo como ideología y fuerza política.
El sentido corporativo de la fuerza trabajadora tuvo formas muy variadas de expresión. La situación dentro de la cual se encontraban los trabajadores domésticos no hacia fácil combinación alguna, en la primera mitad del siglo XVIII existió un fuerte movimiento a favor de los clubes, estos tomaron un disfraz y disimularon sus verdaderos propósitos bajo títulos que implicaban amistosas actividades, se encontraban más cerca del gremio antiguo que del moderno sindicato.
Las actividades unionistas procuraban por entonces controlar los ingresos de nuevos industriales, suprimir trabajadores “falsos” y apelar ante la autoridad a fin de que se aplicasen las leyes dictadas por la reina Isabel sobre salarios.
A fines de siglo hubo un vigoroso crecimiento de las sociedades amistosas, muchas tuvieron como base una agrupación por oficios. El sentimiento de un interés común impregnaba a las asociaciones regionales impulsándolas a federarse. Se puede decir que a fines de siglo el unionismo no era algo esporádico sino que se caracterizaba como un verdadero movimiento.
200 años antes el Estado reglamentó el trabajo, aunque no era materia de frecuente aplicación durante la Revolución Industrial, ya que se sostenía que un aumento de jornales no solicitado por medio de una petición a los tribunales constituía un delito. Mientras una unión permanecía inactiva nadie la importunaba, más, en cuanto se iniciaba una disputa, los patronos hacían uso de la influencia para obtener una ley que impidiese la asociación en esa particular rama de la industria.
Las clases dirigentes temían que las uniones sirviesen como disfraz a sociedades secretas o revolucionarias, una ley estableció que cualquier persona que se asociara con otra u otras con el fin de obtener un incremento de salario o una reducción de sus horas de trabajo podía ser sometida a los tribunales y ser condenada hasta 3 meses de prisión, el juez podía ser el mismo patrón o sino tomar una actitud decisiva dentro de la controversia. Las protestas fueron muchas y la ley se derogó sustituyéndola por otra. La ley de Asociaciones de 1.800 se aplicó raramente, en casi todos los casos donde los obreros fueron acusados de haberse asociado la persecución se hizo contra una conspiración, prohibida por la Common Law, o bien contra una violación a una disposición aplicable a una industria en lo particular. El aparato de la persecución penal era de poco efecto, no obstante sus apariencias, la mejor prueba de la verdad de esta afirmación la proporciona el hecho de que en el primer cuarto del siglo XIX se constituyeron incontables uniones, muchas de ellas públicamente sin que acción alguna se siguiese en su contra. La ley de Asociaciones se aplicaba por igual a los patronos. Hubo muy pocos procesos por conspiraciones hechas con el fin de disminuir los salarios.
En 1.824 se logró que fuesen derogadas las leyes que impedían las asociaciones obreras. Todas estas reacciones provocaron otras combinaciones políticas, una nueva ley aprobada en 1.825 confirmó la legalidad de las asociaciones pero impuso penas para aquellos obreros declarados culpables de intimidar, molestar u obstruir las actividades de otros, y los tribunales durante largos años se vieron obligados a determinar el sentido de estos ambiguos términos.
El nacimiento de los Sindicatos fue pues uno de los hechos más relevantes de la configuración económica internacional, dado que es una prueba de cómo los sistemas socio – económicos se comportan tal como los sistemas físicos, químicos y/o naturales buscando el equilibrio. Equilibrio del cual se aparto la sociedad industrial al considerar al trabajador como un elemento más de un sistema cuyo principal objetivo era la generación de riquezas.
Se tratan de equilibrios inestables ya que nunca se regresa a la situación original posteriormente a la aplicación de una fuerza que lo modifique, pero si a una nueva situación de equilibrio diferente y en el caso socio – económico siempre inestable.
Con la revolución industrial la situación laboral dejo un estad de pseudo equilibrio (resultante nula de las fuerzas aplicadas sobre el sistema) y solo encontró un nuevo equilibrio cuando la fuerza laboral se agrupo (sindicatos) para defender sus derechos. Prueba de que se trataba de un equilibrio inestable es que pronto se paso de un abuso del poder de los dueños del capital al abuso del mismo por parte de los trabajadores, y las nuevas fuerzas que surgieron que sacaron al mundo de este nuevo estado de pseudo equilibrio dieron origen a las distintas vertientes del sindicalismo, socialismo, comunismo, anarquismo, etc., hasta alcanzar equilibrios temporales y en general regionales.
El Sindicalismo surgió como fuerza de oposición a la fuerza del capital (puesta de manifiesto en la Revolución Industrial) siendo las principales componentes de este Equilibrio.
Son las principales fuerzas que intervienen en este equilibrio y de ahí su importancia y su relevancia en la configuración económica internacional, ambas seguirán existiendo y las modificaciones que sufran solo generaran un movimiento hacia una nueva situación de equilibrio.