Tras la entrada en vigor de la Ley Financiera (2002) y posteriores regulaciones estatales (2003) y autonómicas, se habían introducido una serie de modificaciones al marco normativo que podrían resumirse en tres bloques: reequilibrio de la composición interna de los Órganos de Gobierno entre las representaciones de la Sociedad Civil y de las Administraciones Públicas; introducción de medidas para reforzar la gestión profesional y transparente; y revisión del modelo de financiación del crecimiento de las cajas: fusiones interterritoriales, acuerdos de colaboración, nueva regulación sobre cuotas participativas…
Desde el ámbito europeo se han planteado amenazas al modelo de cajas de ahorros españolas. Sin duda, tras las modificaciones del marco jurídico que se ha venido produciendo en las cajas europeas, el punto de mira se fija ahora sobre la excepción, las cajas de ahorros españolas.
La Federación Europea de Banca, a instancias de A.E.B., planteó una denuncia ante la Comisión Europea que coincide con varios elementos que la realzan, como son los informes elaborados por el Servicio de Estudios del Deutsche Bank y las amenazas latentes que en esta coyuntura se apuntaban en el Informe/Visita anual de los expertos del F.M.I.
Los principales argumentos de dichas denuncias e informes son recurrentes: las supuestas asimetrías en la competencia que provocaría una regulación para cajas de ahorros, a juicio de la Banca diferenciada y proteccionista; y relacionado con lo anterior, un supuesto riesgo de politización de la gestión al contar con una fuerte presencia de representación política proveniente de las Administraciones Públicas presentes en sus órganos de gobierno.
Un preciado Objeto de Deseo
Pero ¿qué motiva esta situación? Sin duda, el propio éxito de las cajas de ahorros. La ganancia paulatina de cuotas de mercado las han situado superando los umbrales del 50% del conjunto del sistema financiero, y participan en el entorno del 5% del capital de las empresas, muchas de ellas transnacionales, que componen el IBEX, excluídos los Bancos,. Las cajas, por tanto, se asientan sobre un “pastel mayor” y son, aún más, “un preciado Objeto de Deseo”.
Breve recordatorio de la historia de un éxito
Sin embargo, hay que recordar que dicha posición ha sido alcanzada en un marco de liberalización progresiva de los mercados financieros
Ha sido un incremento de cuota, pues, basado fundamentalmente en la rentabilidad y la eficiencia.
La evolución histórica del Fondo de Garantía de Depósitos ilustra la mejor trayectoria de las Cajas de Ahorros respecto a la Banca.
Las cajas han drenado ineficiencias del sistema al absorber otras entidades, cooperativas de crédito, bancos y/o redes bancarias no rentables.
Los Grupos de interés lanzan, pues, una de las mayores ofensivas para lograr una modificación de la naturaleza jurídica de las cajas de ahorros. Su objetivo: la apropiación y/o eliminación de estos competidores.
Aportación de las cajas de ahorros al sistema económico
Las cajas, en los procesos de liberalización operativa, crecimiento y expansión de su actividad vividos en los últimos 30 años, coincidentes con el desarrollo de una Democracia avanzada, han sido fundamentales para:
Garantizar la competencia y evitar la concentración oligopólica del mercado financiero.
Garantizar el acceso a los servicios financieros de amplias capas de la sociedad, favoreciendo la inclusión social (medios rurales, clases populares, inmigrantes extranjeros,…)
Favorecer el desarrollo económico de los territorios donde han venido operando, a través del “dividendo social”, pero también, con su actividad financiera, no sólo a su clientela más típica – familias y PYMES -, sino ampliando y ganando “cuota” en otros nichos de mercado.
Incluso han jugado cierto papel anticíclico en momentos de recesión y contracción general del crédito como el que vivió la economía española en 1993.
La Obra Social. Reversión del Beneficio a la Sociedad
Durante los últimos treinta años las cajas orientaron sus esfuerzos a demostrar que eran operadores financieros tan eficientes y rentables como sus competidores. Y durante ese periodo, de manera más o menos consciente, dejaron en segundo plano los viejos esloganes de los 70’ – “el interés más desinteresado”, “estamos con la gente”…- , como si su dimensión Benéfico-Social no formara parte del paradigma de éxito y legitimidad social de las cajas.
La coincidencia en el tiempo de su éxito desde el punto de vista financiero con el alza de los valores de la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE), ha hecho que las cajas vuelvan la vista hacia su originalidad y la pongan en valor. Cuentan con la ventaja de haber sido creadas para realizar Acción Social (OBS) y en sus órganos de gobierno están presentes gran parte de los llamados stake-holders (grupos de interés sociales), con lo que desde el punto de vista de la RSE parecería que es el tiempo de las cajas de ahorros.
Organos de Gobierno
Sin embargo, es necesario que, además, las actuaciones de los sectores representados o con responsabilidades en la conformación de los Organos de Gobierno se encaminen a preservar la naturaleza jurídica, con lo que deben de ser corregidas aquellas prácticas que no vayan en esa dirección. En este sentido es exigible a los Responsables Públicos:
Que no legislen traspasando la línea de supervisión y control, ni intervengan directamente en la gestión, ni invadan competencias que les corresponden a los Organos de Gobierno, o que no planteen marcos jurídicos que ya han sido delimitados por el Tribunal Constitucional en sucesivas sentencias desde 1982, en materias tan de actualidad como la unidad de mercado.
Que no induzcan a la realización de inversiones con criterios cuestionables desde el punto de vista económico-financiero
Que no pretendan sustituir inversiones públicas con el riesgo de “satelizar” la OBS o una parte de su presupuesto.
Que no trasladen a los OO.GG. tensiones derivadas de posiciones partidistas: acceso y/o mantenimiento de áreas de influencia.
Que no obtengan financiación a través de créditos que por precio o garantía induzcan al trato de favor. No es exclusiva de las cajas, pero en ellas, por la particular composición de sus órganos de gobierno, es un hecho con mayores riesgos reputacionales.
Asimismo es exigible a los Gestores :
Que no se promueva la independización de la “tecnoestructura” y se someta la elaboración y posterior ejecución de los planes tácticos y estratégicos al preceptivo control de los OO.GG.
Que se abstengan de promocionar grupos afines en los OO.GG. para su propio soporte en la Dirección.
Que no utilicen las políticas de inversión y participación como “trampolín” de promoción económica personal.
Que ni alienten, ni promuevan, la modificación legal que dote a las cuotas participativas de derechos políticos, ante la perspectiva de que sean éstos unos de los principales detentores para tomar posiciones de control y propiedad, tipo MBO.